La Dirección Nacional de Migraciones de Argentina afirmó este martes que no registra el ingreso al país de Flávio Bolsonaro, senador brasileño e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, derrotado en las elecciones del domingo. El portavoz de la Presidencia argentina, Adrián Ravier, sostuvo que el Gobierno de Milei "tomó nota del resultado electoral de Brasil" y aclaró que el legislador "no ha pedido asilo" en territorio argentino.
Las declaraciones se produjeron en medio de versiones difundidas por medios de comunicación argentinos sobre un supuesto traslado de Flávio Bolsonaro a Puerto Iguazú en un avión privado. Migraciones informó que, ante la repercusión del caso, las autoridades inspeccionaron la documentación de la aeronave y de su tripulación. Según el organismo, los papeles de la empresa estaban en regla y no se presentó ningún plan de vuelo que incluyera a la familia Bolsonaro. Por el momento, no existe confirmación oficial de que el senador haya ingresado en Argentina.
La Policía Federal brasileña investiga si Flávio Bolsonaro abandonó el país. Según informaciones publicadas por medios como O Globo y CNN Brasil, las autoridades no encontraron registros de su paso por puestos migratorios regulares y se pusieron en contacto con sus pares argentinos para comprobar si existe constancia de su entrada. La asesoría del senador niega que haya viajado al extranjero.
La incertidumbre sobre su paradero coincide con una decisión del juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), que el lunes ordenó al legislador entregar sus pasaportes en un plazo de 24 horas. Según CNN Brasil, la resolución también contempla la cancelación de su pasaporte brasileño. Hasta este martes, no se había confirmado públicamente que hubiera cumplido con la entrega de los documentos.
La orden judicial se enmarca en una investigación que involucra al senador y al abogado y empresario Willer Tomaz, por presuntos delitos de lavado de dinero y evasión de divisas. Moraes también prohibió a Flávio Bolsonaro mantener contacto con Tomaz. Ambos reconocen su amistad, pero niegan ser socios y rechazan cualquier irregularidad. La causa tramita bajo secreto de sumario.
Flávio Bolsonaro también está formalmente investigado en el caso conocido como Dark Horse, relacionado con la financiación de una película biográfica sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Según las informaciones publicadas por medios brasileños, la Policía Federal examina una presunta transferencia de unos 61 millones de reales —cerca de 12 millones de dólares— que Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master, habría realizado a petición del senador para financiar la producción.
La investigación busca determinar si existieron delitos como lavado de dinero, evasión de divisas o corrupción. La defensa de Flávio sostiene que la aportación se realizó entre entidades privadas y siguiendo los procedimientos legales, y niega que se hayan utilizado fondos públicos. Las sospechas investigadas no constituyen, por sí mismas, una prueba de culpabilidad.
La búsqueda de información sobre su paradero se produce, además, tras su derrota electoral del domingo frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La posibilidad de que el senador hubiera cruzado la frontera generó especulaciones en Argentina, aunque tanto las autoridades migratorias argentinas como las brasileñas señalaron que, hasta el momento, no disponen de registros que confirmen ese desplazamiento.
En paralelo a la controversia sobre Flávio Bolsonaro, el Gobierno argentino se pronunció por primera vez sobre el resultado de las elecciones brasileñas. Ravier afirmó que la administración de Javier Milei «tomó nota» de la victoria de Lula, sin ofrecer mayores precisiones sobre la futura relación bilateral.
La declaración llega después de una campaña en la que Milei expresó abiertamente su apoyo a Bolsonaro y dirigió reiterados insultos contra Lula, en un contexto de fuertes diferencias ideológicas entre los dos presidentes. La victoria del líder progresista brasileño abre interrogantes sobre la relación entre Buenos Aires y Brasilia, las dos principales economías del Mercosur.
Por ahora, el Gobierno argentino se limitó a reconocer el resultado electoral y a negar que Flávio Bolsonaro haya solicitado asilo. Mientras continúan las verificaciones entre ambos países, las autoridades no confirmaron que el senador haya salido de Brasil ni que se encuentre en Argentina.
Con información de Reuters, EFE y medios locales.