Argentina logró superar a Colombia en producción de petróleo gracias al desarrollo de hidrocarburos no convencionales en la formación Vaca Muerta, consolidándose como uno de los principales referentes regionales en la aplicación de la técnica de fracking, según un reporte de Bloomberg Línea.
El avance de los yacimientos no convencionales permitió al país pasar de una situación de dependencia de las importaciones energéticas a convertirse en un exportador neto de energía. Para junio de 2026, Argentina alcanzó una producción de 894.000 barriles diarios de petróleo, frente a una producción colombiana 25% inferior. Además, el país argentino produjo aproximadamente 5.600 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, unas ocho veces más que Colombia.
La diferencia ya se había hecho evidente al cierre de 2024, cuando Argentina produjo 765.600 barriles diarios, frente a los 755.469 barriles diarios de Colombia.
El crecimiento de Vaca Muerta también ha tenido un impacto significativo sobre las cuentas externas de Argentina. De acuerdo con Bloomberg Línea, el país observó un superávit comercial energético de US$2.684 millones durante el primer cuatrimestre de 2025.
Este resultado permitió revertir años de dependencia de las importaciones de combustibles y consolidó al sector energético como una fuente relevante de generación de divisas.
El desarrollo de la formación también ha impulsado una amplia cadena de proveedores. Actualmente, más de 5.000 pymes participan en actividades relacionadas con la industria de hidrocarburos, mientras empresas como YPF, Shell y Tecpetrol han participado en iniciativas orientadas a fortalecer la producción local, sustituir importaciones y mejorar la productividad.
El impacto se extiende a las regiones productoras. En la provincia de Río Negro, por ejemplo, los grandes proyectos energéticos generaron compras a proveedores locales por US$15.902 millones durante el primer trimestre de 2026.
La experiencia argentina muestra que disponer de grandes reservas de hidrocarburos no es suficiente para desarrollar una industria no convencional a gran escala. El crecimiento de Vaca Muerta ha requerido inversiones en oleoductos, gasoductos, almacenamiento, procesamiento y plantas de gas natural licuado (GNL).
El aumento de la producción también ha obligado a ampliar la capacidad logística y las vías de comunicación utilizadas para movilizar equipos y materiales.
Bloomberg Línea destaca que la infraestructura y los servicios públicos pueden convertirse en cuellos de botella si no crecen al mismo ritmo que la producción. Por ello, la expansión de la industria ha estado acompañada de una mayor articulación entre el sector público y las empresas privadas.
Para sostener el crecimiento proyectado, además, se estima necesaria la incorporación de entre 15 y 25 nuevos taladros de alta especificación durante los próximos años.
El caso argentino vuelve a poner sobre la mesa el potencial de Colombia para desarrollar sus propios recursos no convencionales. Según las estimaciones citadas en el reporte, estos yacimientos podrían representar reservas equivalentes a cuatro veces las actuales de petróleo y 70 veces las de gas del país.
Sin embargo, Colombia todavía no ha iniciado el desarrollo comercial de estos recursos. Entre las principales dificultades se encuentran la falta de ejecución de los Proyectos Piloto Integrales de Investigación (PPII) y la espera de guías ambientales definitivas.
A esto se suma la necesidad de garantizar condiciones de estabilidad regulatoria, infraestructura, capital, tecnología, talento especializado y aceptación por parte de las comunidades.
En este contexto, el reporte de Bloomberg Línea señala que el gobierno de Abelardo De la Espriella ha manifestado interés en permitir el desarrollo del fracking, siempre que se cumplan los requisitos legales y exista una denominada "licencia social".
El eventual desarrollo de los hidrocarburos no convencionales tendría un impacto especialmente relevante en zonas como Puerto Wilches y Barrancabermeja, que podrían convertirse en algunos de los principales territorios beneficiados por nuevas inversiones y actividades asociadas a la industria.
No obstante, la experiencia argentina también evidencia que el recurso geológico por sí solo no garantiza resultados. El desarrollo de Vaca Muerta ha requerido una combinación de estabilidad regulatoria, inversión privada, infraestructura, tecnología, logística y proveedores especializados.
El contraste entre Argentina y Colombia muestra dos caminos distintos frente al aprovechamiento de los hidrocarburos no convencionales. Mientras Vaca Muerta permitió a Argentina aumentar su producción, generar un superávit energético y fortalecer una cadena industrial de miles de empresas, Colombia aún mantiene buena parte de este potencial sin desarrollar comercialmente.
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Para el caso colombiano, el desafío no se limita a decidir si se permite o no el fracking. También implica establecer reglas claras, desarrollar infraestructura, atraer capital privado y garantizar que los proyectos cumplan con los estándares técnicos y ambientales.
La experiencia de Vaca Muerta, según el análisis de Bloomberg Línea, ofrece así una referencia para evaluar cómo Colombia podría aprovechar sus recursos no convencionales, siempre bajo políticas energéticas sustentadas en evidencia técnica y ambiental y con mecanismos que permitan construir consenso social.
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