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ECONOMÍA – Argentina 2019: el riesgo-país será el indicador más confiable a observar

 

Los desembolsos del FMI para el año próximo y los siguientes no están asegurados, sino que dependerán de que el país cumpla con las condicionalidades estipuladas en la Carta de Intención. Eso genera incertidumbre.

Los resultados económicos de los primeros tres años del Gobierno de Cambiemos no han sido precisamente lo que sus votantes esperaban. En 2018 la inflación será casi el doble de la que heredaron y el PBI caerá alrededor de 3%.

La base de la política económica fue endeudar al Banco Central para sostener un dólar bajo a través de tasas de interés altas. Se esperaba que el dólar bajo y la tasa alta contuvieran las presiones inflacionarias, que están primeras en la lista de preocupaciones de los votantes.

Por el lado positivo se destacan la reducción de los subsidios a la energía y transporte, la unificación cambiaria y el arreglo con los holdouts. Estos dos últimos abrieron el país a la entrada de capitales. Lamentablemente lo que debiera de haber sido una buena medida terminó siendo lo contrario. El Tesoro retrasó el imprescindible ajuste fiscal y usó el endeudamiento externo para financiar un importante déficit primario. La venta de dólares del Tesoro contribuyó aún más a retrasar el dólar a costa de mayor deuda externa.

El resultado de esta mal concebida política fue atraso cambiario y mayor deuda del tesoro y del BCRA. El ajuste fiscal y estructural fue puesto de lado frente a la prioridad de obtener fondos externos y lograr renovar un creciente stock de deuda del BCRA, llamado “la bola de Lebac”. El abuso del endeudamiento externo para financiar gasto corriente y del interno para atrasar la divisa contribuyeron a subir la prima de riesgo-país y crecientes dificultades para refinanciar las Lebac. Se vivía una evidente situación de desequilibrio macroeconómico, sostenida por creciente endeudamiento y desconfianza.

-Explosión

La situación explotó finalmente a mediados de 2018. Una corrida cambiaria llevó al dólar a recuperar el atraso al que había sido llevado por las altas tasas de interés. El Presidente debió acudir al FMI de manera sumamente desprolija. Y las Lebac, que vencían mensualmente, se reemplazaron por las Leliq que vencen semanalmente y pueden ser usadas en parte como encajes. El tercer presidente del BCRA del año llevó la tasa de interés de las Leliq hasta más de 70% anual (capitalizable semanalmente, o sea que equivalía a un 100% anual final).

-Desde entonces, la tasa ha bajado a 60%, pero el mercado da claras señales de resistencia a mayores bajas.

El stand by con el FMI establece cero crecimiento de la Base Monetaria y nada de financiamiento al Tesoro por parte del BCRA. Con tasas arriba del 60% y Base congelada, el apretón monetario ha sido récord. Como consecuencia, la economía entró en franca recesión, la que se espera continúe en 2019. Mientras tanto, el stock de Leliq debe seguir creciendo ya que el BCRA carece de recursos genuinos para rescatarlas. Sólo puede licuarlas si baja la tasa de interés y con ello induce una devaluación y golpe inflacionario… algo no deseado con elecciones a la vista.

El acuerdo con el FMI provee fondos frescos para el servicio de gran parte de la deuda externa del Tesoro en 2018 y 2019. Los desembolsos no pueden ser usados para financiar gastos locales. El Tesoro debe financiar su déficit de 2018 con más deuda interna. En 2019 el acuerdo prevé equilibrio primario.

En definitiva, el Gobierno puede controlar su gasto primario y el FMI ayuda con el gasto en deuda externa. Pero la recaudación y las variables financieras y cuasifiscales son una incógnita” (Carlos Rodríguez)

La Macro de 2019 está atada con piolines. Además de ser un año electoral que aumenta la necesidad de gasto social, la recesión está afectando la recaudación y el BCRA depende de que los tenedores de plazos fijos (financiados con las Leliq) deseen renovarlos con tasas cayendo. Básicamente es una situación difícil de digerir o interpretar. Hasta el día de hoy el dólar sigue en un sube y baja y la prima de riesgo-país se mantiene tozudamente alrededor de los 700 puntos, a pesar del compromiso de desembolsos del FMI para pagarla por dos años.

Más allá de las evaluaciones que uno individualmente quiera hacer de la situación para 2019, creo que el riesgo-país es el indicador más confiable ya que es el resultado de decisiones tomadas por cientos de expertos que apuestan sus fondos detrás de esa evaluación. Y la pregunta sería: ¿por qué es tan alto el riesgo-país si el FMI está poniendo plata? Yo creo que la respuesta está en que los desembolsos del FMI para 2019 y después no son seguros, sino que dependen de que el país cumpla con las condicionalidades estipuladas en la Carta de Intención. Y esa posibilidad no sólo depende de actos del propio Gobierno, sino también de acciones del mercado local, por ejemplo, de los ahorristas tenedores de la enorme colección de Bonos del Tesoro y de plazos fijos. También es difícil prever la evolución de la recaudación y, por ende, de la meta fiscal acordada.

En definitiva, el Gobierno puede controlar su gasto primario y el FMI ayuda con el gasto en deuda externa. Pero la recaudación y las variables financieras y cuasifiscales son una incógnita.

La incertidumbre en variables económicas puede ser reducida en parte con un análisis riguroso e insesgado de los datos. Pero en este caso, la incertidumbre se debe no sólo a la fragilidad del paquete económico, sino a factores propios de un año electoral atípico.

Más allá de lo que yo crea, el mercado local y el internacional ven una puja electoral entre el kirchnerismo y Cambiemos. Y el mercado financiero y los empresarios le tienen terror al kirchnerismo.

En la medida en que el kirchnerismo siga subiendo en las encuestas, como viene haciéndolo últimamente, eso desequilibrará aún más los mercados financieros y mantendrá la recesión. Y frente a situaciones de cambios graves, los mercados tienden sistemáticamente a una solución muy simple que se llama “flight to quality”. Y en todo el mundo eso se llama “Dólar”.

Si es cierto que el Peronismo se une alrededor del kirchnerismo, las perspectivas para 2020-2023 no son buenas y 2019 ya lo reflejará por anticipado ni bien se sepa. El ganador lo hará por muy pocos votos. Si gana el kirchnerismo, los mercados entrarán en pánico, con un final imprevisible, pero ciertamente nada bueno. Si gana Cambiemos, tendremos 4 años más de un Gobierno sin poder parlamentario ni rumbo económico. Siento amargarles el fin de año.

La alternativa que yo deseo es que el Peronismo Federal enfrente al kirchnerismo y que el balotaje sea entre el PF y Cambiemos. Y que gane quien gane, hagan un bloque en el Congreso que permita gobernar y hacer los cambios estructurales que Argentina necesita desesperadamente. Soñar no cuesta nada.

-Acuerdo

Más allá de cómo se conforme la contienda electoral, creo que tanto oficialismo como oposición deberían darse cuenta de que la conquista del poder en sí misma es irrelevante si no da lugar a un marco de gobernabilidad e implementación de un conjunto de políticas que hagan un país viable. Eso requiere de un acuerdo sobre algunas políticas de Estado que deberían estar fuera de la contienda electoral.

En ese marco yo creo que ambos deberían ratificar como política de estado que Argentina respetará plenamente la totalidad de sus compromisos externos. Creo que ésta es una pieza fundamental para reducir el riesgo-país, aumentar la confianza y facilitar la inversión extranjera directa que tanto necesitamos. La inserción de Argentina en el mundo es clave para realizar la necesaria reconversión de todo nuestro marco institucional.

(fuente: Carlos Rodríguez para ámbito.com)

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